20.6.08

7 pasos para conseguir los voluntarios que necesita

¿Está cansado de tratar de meter estacas cuadradas en agujeros redondos? ¿Se le acaban continuamente las estacas, cualquiera que sea su forma? Si usted está encargado de reclutar voluntarios para su ministerio, sabrá lo frustrante que puede ser el intento de hallar la gente idónea para todos los puestos. La solución no está en unas mejores técnicas de reclutamiento, sino en una perspectiva nueva sobre lo que se está tratando de obtener. El futurólogo Leonard Sweet, dijo: "La Iglesia de Cristo no tiene voluntarios. Tiene ministros". No considere su labor como una cuestión de llenar todos los lugares vacíos, sino como un ministerio dedicado a liberar y perfeccionar a la gente en el ejercicio de sus dones espirituales. He aquí algunas formas prácticas de enfocarla. ORE A veces nos olvidamos de que la iglesia no es sólo una empresa humana. La oración debería ser nuestra mayor prioridad, y no nuestro último recurso. Cuando Cristo se enfrentó con una situación en la que contaba con poco personal para su ministerio, no envió a sus discípulos a torcer el brazo a nadie. Les dijo: "Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies" (Mateo 9:38). La oración debe preceder y saturar todos y cada uno de los demás pasos que demos en nuestra labor. IDENTIFIQUE LAS TAREAS Escriba todas las funciones que necesita que realicen los voluntarios, y no una lista de las personas que necesita para resolver su problema. Si reclutar personas dotadas sólo fuera cuestión de pedirlo, ¿qué clases de voluntarios querría tener? ¿Un maestro bíblico que dé unas clases fascinantes? ¿Un pianista que pueda hacer al instante transposiciones corales? Mientras hace esto, haga un plano con la estructura de todo el ministerio, en el que aparezcan todos los departamentos, y dónde trabaja cada voluntario. Tal vez descubra que puede aliviar la escasez en un aspecto con sólo reasignar algunas de las personas que ya están trabajando. ESPECIFIQUE LAS HABILIDADES Piense con detenimiento qué dones y capacidades necesita tener cada voluntario. Jim Wideman, de Church on the Move, en Tulsa, Oklahoma, considera que muchos líderes de ministerios no tienen seguridad respecto a qué es exactamente lo que se necesita hacer, y por cuánto tiempo, o si están disponibles los recursos necesarios, y cómo medir la eficacia. Dice: "No hay nada que espante a los obreros voluntarios con mayor rapidez que el hecho de que no seamos claros en cuanto a lo que necesitamos". ESCRIBA DESCRIPCIONES DE TRABAJO Ahora, tome lo que ha encontrado y redacte una descripción de trabajo para cada puesto. Debe ser algo que usted pueda entregar a los voluntarios potenciales para que sepan con exactitud de lo que les está hablando, y puedan tomar una decisión inteligente. También evita que usted caiga en la trampa de formular una descripción de trabajo que se ajuste a una persona en particular, y no a la tarea. Una vez que haya descrito la tarea, podrá buscar la persona idónea para que ayude a crecer al ministerio. Wideman dice: "Prefiero no tener ningún voluntario, a tener los voluntarios no idóneos". EVALÚE Y PERFECCIONE A LOS VOLUNTARIOS ACTUALES La persona que usted necesita podría hallarse ya en su equipo. Tal vez sólo necesite mejorar su capacidad, o darle un poco de entrenamiento para pasarla al nivel siguiente. Evalúe la actuación de sus voluntarios; esto les da a entender que usted tiene unas expectativas altas, y les envía el mensaje de que su labor es importante. Pídales que se evalúen ellos mismos, y le digan a usted tres aspectos en los cuales quieren mejorar. Después manténgalos mejorando esas capacidades por enseñarles los principios fundamentales y ser modelo de buenos hábitos. DEJE QUE SUS VOLUNTARIOS RECLUTEN Los que ya están trabajando en un ministerio pueden conseguir a otros con mayor facilidad que usted. Las personas esperan que usted, por ser el reclutador, les presente las oportunidades de trabajo voluntario bajo una luz favorable, pero confían en que alguien que esté en la misma trinchera les diga las cosas como son. Anime a sus mejores obreros para que hablen con sus compañeros acerca de unirse a su equipo. Usted seguirá estando a cargo de la aprobación y el adiestramiento, pero no tendrá que ser el que encuentre todos los nuevos voluntarios. PREGUNTE A QUIEN SEA, Y CUANDO SEA Una de las razones de que no tengamos suficientes voluntarios, es que no nos acercamos a las personas. En una encuesta hecha entre miembros de iglesias de los Estados Unidos, George Gallup halló que sólo diez por ciento estaban activos en algún ministerio personal, pero cuarenta por ciento expresaron interés en incorporarse a alguno. No estaban participando en ninguno, porque nadie se lo había pedido, o no sabían cómo hacerlo. No espere a que llegue el domingo de promoción, o a que alguien renuncie. Ande siempre en busca de buenas personas. Si se encuentra con alguien que parece reunir las cualidades, saque sus descripciones de trabajo, y vea si encaja en alguna. Si así es, conéctelo de inmediato. Wideman sugiere que se consiga una lista de todos los miembros de su iglesia que no estén haciendo nada en ella. Después, póngase en comunicación con ellos uno por uno, e invítelos a pensar en participar en algún ministerio en particular. "En su congregación hay miembros que necesitan que los necesiten", dice. "Descúbralos. Cuando se conecte con ellos, se convertirán en los obreros más fieles que haya visto jamás". Adaptado del capítulo 12 de Children's Ministry Leadership: The You-Can-Do-It Guide, por Jim Wideman, publicado por Group Publishing, P.O. Box 481, Loveland, CO 80539, http://www.group.com.

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