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7.7.12

Otra cara del ministerio: "Apenas 220 niños para una paraguaya"

Patricia Bozzano pide dos cosas a sus 220 ‘hijos’: que estudien mucho y que prediquen el Evangelio.21 de junio de 2012, ASUNCIÓN
Hace 18 años, Patricia Bozzano leyó en un periódico una noticia que transformó su vida para siempre. Se trataba de la historia de una niña enferma de pie Bot (o pie Zambo Congénito) y maltratada por su madre. La pequeña necesitaba urgente de una familia de acogida. Profundamente conmovida por la situación de la pequeña, esta artista plástica paraguaya, dueña de una galería de arte, solicitó la tutela de la menor. Y se la concedieron. Más tarde supo de otros casos de maltrato, abandono, abusos, y en su corazón sentía un llamado de Dios que la quebrantaba para seguir ayudando a más niños en situación de riesgo. Este fue el principio de  un camino por el que transitarían decenas de niños desamparados, sin hogar y sin padres, que uno a uno fue llegando a la casa de Patricia Bozzano. Así, en marzo de 2002 nace el Hogar “Unidos por Cristo”. Primero fueron 3, luego 15, más tarde 60, alcanzaron 125 y hoy llegan a 220 niños y adolescentes, viviendo en el hogar dirigido por esta mujer que ha renunciado al bienestar económico que podría darle su profesión, a la tranquila vida familiar, a horas de sueño y mil cosas más.“Me enorgullece, pero no soy yo la que obra, todo esto es posible gracias a Dios”, dice Patricia, quien comparte con sus cuatro hijos biológicos la entrega por los que más necesitan. “No existe mayor premio que ver vidas cambiadas”, afirma.
CASA DE CAMPO
El Hogar está ubicado en la localidad de J. A. Saldívar, departamento de Capiatá, a 28 kilómetros de Asunción. Aquí “el trabajo empieza de cero” con cada niño que llega. “Vienen con malos hábitos, faltos de toda educación, con vocabulario sucio, pero después de cierto tiempo se convierten en seres que se aman a sí mismos y están dispuestos a darse por los demás”, explica una de las líderes.Esta es una gran familia. Recorriendo la propiedad se ven niños por todas partes, adolescentes estudiando y encargándose del orden y la limpieza. Todos ellos han llegado con orden judicial, no para adopción, ya que cuentan con familiares (que no pueden brindarles la atención que necesitan). Todos estudian, la mayoría en la escuela que funciona en el mismo Hogar. Allí viven, se recrean, se capacitan y, lo más importante, sienten el amor de Dios en sus vidas y son transformados por él.En el comienzo Patricia recibió a los niños en su casa y los mantuvo gracias a la venta de obras de arte en su galería, más el aporte solidario de personas que creían en este proyecto . “Siempre desee que el Señor maneje mi vida. El planteo era: o vendía cuadros o me dedicaba a estos niños. Y la prioridad era dedicarme a ellos, a su parte espiritual, a que tengan la familia que nunca tuvieron. No tenía sentido salir a trabajar dejando en casa un batallón de niños que reclamaban mi presencia, el amor de mamá, el conocer de Dios. Entonces un día le dije al Señor: Señor yo me ocupo de tus hijos como mamá y tú te ocupas de la provisión”. Y fueron llegando las provisiones, sin que ella las buscara. Miembros de iglesias y diferentes ministerios empezaron a golpearle la puerta para ofrecer alguna ayuda, alimentos o vestimenta. Desde 2006 el Hogar cuenta con casa propia, gracias a la generosidad de una familia  que donó su casa de fin de semana y un predio de 4 hectáreas de tierra roja. Con la colaboración de muchas personas se reconstruyó un galpón pasó a ser el pabellón de varones y la iglesia Raíces construyó otro para las mujeres.
PROVISIÓN Y MISIÓN
Con la creación de la Fundación Unidos por Cristo y la obtención de la personería jurídica, el Estado paraguayo otorgó una subvención, que cubre aproximadamente la tercera parte del presupuesto del Hogar. No falta el apoyo de familias solidarias, iglesias y empresas nacionales con compromiso social. Sin embargo, el déficit es una sombra permanente y periódicamente Patricia lanza una campaña para combatirlo, compartiendo necesidades puntuales en su Facebook.Además de colaboraciones materiales, el hogar siempre da la bienvenida a misioneros de diferentes partes del mundo, que puedan ayudar en la educación cristiana de los niños. También hay necesidad del servicio de odontólogos, médicos, peluqueros, fontaneros, electricistas, pintores, albañiles, etc. Desde 2010 funciona en el predio una escuela cristiana de nivel inicial y escolar básica, que está abierta a la comunidad.  “Queremos cambiar la educación. Aquí la enseñanza está basada en los principios de Dios”, explica Patricia.Patricia afirma que sólo les pide dos cosas a sus doscientos veinte hijos: Que estudien mucho para salir adelante, y que prediquen el Evangelio.  “Mis chicos están entrenados todos para ser misioneros. Ya nos fuimos a Chile y a Brasil, estuvimos en las favelas de la Ciudad de Dios. Ellos están capacitados para llevar la Palabra. Nuestro hogar es misionero”, explica.Ya hay tantos líderes formados que tienen la capacidad de abrir nuevos centros . “Estamos abriendo un Hogar Unidos por Cristo en Ciudad del Este, un lugar donde hay mucha droga y mucha prostitución infantil”, comenta Bozzano.
LUGAR PARA EL AMOR
A lo largo de 18 años ha habido festejos de cumpleaños infantiles, celebraciones de quince anos para las chicas, bodas y nacimientos.“Siempre hay oportunidad para cambiar de una vida desordenada a una digna”, afirma Karen, una joven de 24 años que llegó a Asunción –la capital del país- procedente de Curuguaty cuando tenía solo cinco años. Huérfana de madre y un padre ausente, con 8 hermanos esparcidos por diferentes lugares, no tuvo el apoyo familiar que todo niño necesita.A los 17 años ingresó en el Hogar Unidos por Cristo tras un allanamiento en el prostíbulo donde trabajaba.Como era menor de edad fue enviada por orden judicial a este refugio de amor y allí empezó a cambiar de vida. “No fue fácil salir de la prostitución. Aquí debía cumplir las reglas a las que no estaba acostumbrada, además formar parte de una vida familiar que yo no conocía. Nunca tuve personas que me hablaran ni me orientaran sobre los valores”, manifiesta.Desde hace tres años, Karen está casada con Ramón, un joven de 25 años que también tuvo una vida llena de problemas. Ambos son líderes en el Hogar.“Trabajo como coordinadora de las niñas en la escuela”, comenta Karen, quien quiere darle a sus hijos lo que ella no tuvo: una familia. Por su propia experiencia, ella puede comprender a las chicas que recién llegan. No quisiera que otras pasen por lo que ella pasó y recomienda a las adolescentes que “digan no a las soluciones fáciles como la prostitución”. Añade que “una se siente usada, sucia y se expone al contagio de enfermedades de transmisión sexual”.
“Hay que estudiar y trabajar en algo decente”, insiste.
OTRA NUEVA FAMILIA
María Elena, de 29 años, lleva 10 en el Hogar y se desempeña como encargada en la escuela. Casada y madre de una nena de 4 años, dejó atrás una vida de drogadicción. “Llegué a lo más bajo que una persona puede llegar”, confiesa. Y allí conoció a Patricia Bozzano y su familia. “Con los años, mi vida cambió completamente. Se me inculcaron valores como la comprensión, el amor, la tolerancia, la paciencia, todo lo que le faltaba a mi vida”.“La droga destruye completamente a la persona. Gracias a Dios conocí el Hogar Unidos por Cristo y también otra institución donde me ayudaron a dejar las drogas. Cuando más necesité, le clamé a Dios y él me ayudó. Ahora estoy sana y puedo ayudar a otras personas a salir de la adicción”, afirma.
ADOLESCENTE REBELDE
Silvia, de 21 años, fue llevada al Hogar por sus padres porque era una adolescente muy rebelde. En cuatro años ha cambiado completamente. Hoy ayuda en la peluquería, cocina para los niños, valora a su familia y visita a sus padres los fines de semana. “Los padres siempre quieren lo mejor para sus hijos. Me costó trabajo comprender eso, pero ahora le estoy agradecida a mi familia por haberme hecho conocer el lugar donde vivo actualmente y donde hay mucho amor y respeto entre todos los integrantes de la gran familia”, expresa.Lo más impactante del Hogar Unidos por Cristo, es que recibe a niños y adolescentes drogadictos y enfermos, que han sido abusados y abandonados, o que han estado involucrados en grupos criminales. Muchos de ellos fueron rechazados en otros hogares, por considerarlos casos perdidos. Sin embargo, en este lugar todos ellos se recuperan.
Autores: Verónica Rossato,© Protestante Digital 2012

21.3.10

La iglesia de Pilar Centro repartio fragancias en el dia de la mujer

El dia 8 de Marzo a las 19hs., un grupo de mujeres de la Iglesia del Nazareno de Pilar Centro, en la provincia de Buenos Aires repartieron fragancias aromáticas a todas las mujeres de la zona en su dia. Fue un dia especial donde recibimos expresiones de gratitud asombro y alegria. Enviado por la pastora Erika Rocha

8.10.09

Historia "vieja", coraje "renovado"

Muchas se sus amigas y vecinos pensaron que Ann era una romántica alocada cuando se marchó a la India en 1812. En esos tiempos era impensable que una joven mujer viajara a un punto pequeño y poco conocido en la tierra para trabajar entre los paganos y en situaciones primitivas. Aunque dejaba atrás a su familia con poca esperanza de verles otra vez en este mundo, Ann Hasseltine Judson insistió en querer ir; ella sabía que Dios le había llamado a hacer esta labor. Ann Hasseltine nació en 1789, en Bradford, Massachussets, el mismo año que la joven nación de Estados Unidos se instaurara como republica constitucional. Ann recibió a Cristo como su Salvador durante su adolescencia, y empezó a pasar tiempo estudiando la Biblia y en oración. Ella quería ser usada por Dios y en sus oraciones decía: “Dirígeme en tu servicio, y no pido más. No quisiera pedir mi posición de trabajo, ni mi lugar de trabajo. Permíteme solamente conocer tu voluntad, y yo rápidamente obedeceré”. En 1810, a los 21 años, Ann quería ser misionera a algún país extranjero. Un pastor congregacionalista llamado Adoniram Judson deseaba lo mismo, y ambos se casaron el 5 de febrero de 1812. ¡El dia siguiente, los recién casados zarparon de Salem, Massachussets con destino Calcuta, India! Otros seis misioneros también fueron enviados a Calcuta. En esos días la East India Company se oponía a misiones, y pronto les ordenaron que se marcharan del país. Así fue como los Judson comenzaron sus labor misionera en Birmania, la antigua Myanmar, un país que encuentra entre India y China. El evangelio nunca había llegado a esa tierra de más de 15 millones de personas, y Ann oraba, “O tu que eres la Luz del mundo, disipa la espesa oscuridad que cubre Birmania, y haz que tu luz surja y brille. O, muestra tu gracia y poder entre los Birmanos. Somételos a tu Persona, y hazles tu pueblo escogido”. La familia Judson se estableció en Rangún, el puerto principal de Birmania, y comenzaron a aprender el idioma. No hubieron conversiones rápidas, pero Ann y Adoniram “(entendían) bien que los corazones de los paganos, igual como los corazones de los cristianos, están en las manos de Dios, y en su momento Él les traería a si”. Los birmanos solían decirles con frecuencia, “Vuestra religión es buena para vosotros, la nuestra para nosotros”. Los misioneros tenían la esperanza de que sus vidas convencieran a los birmanos de que el cristianismo también era bueno para ellos. Aún así, sólo hubieron 18 convertidos después de 9 años en Rangún. Ann y Adoniram aprendieron el idioma birmano y tradujeron las Escrituras. Los birmanos jamás habían oído de un Dios que fuera eterno, sin principio ni fin. Y les era difícil encontrar palabras para describir las verdades cristianas con precisión. No obstante, Ann y Adoniram prepararon un libro de gramática el idioma birmano, imprimieron dos folletos, y tradujeron el evangelio de Mateo. Ann formó una sociedad de mujeres del país que se reunían los domingos para orar y leer las Escrituras. A pesar de las condiciones difíciles de vida, Ann llegó a amar el país de Birmania, pues allá había aprendido tanto de la misericordia y de la gracia del Señor. Le fue difícil dejar su país adoptivo en 1822, cuando un problema grave del hígado le obligó a volver a América. Pero mientras estuvo en América, Ann escribió una historia de las misiones en Birmania, la cual tuvo una gran aceptación en América. Esto animó a muchos a hacerse misioneros. Ann hizo despertar el conocimiento de muchos a las condiciones de vida que tenían muchas mujeres birmanas, y lo importante que era que misioneras del género femenino trabajaran entre ellas. Cuando Ann volvió a su hogar en Rangún en 1823, ya amenazaba la guerra entre Gran Bretaña y Birmania. Cuando al final estalló, los birmanos pensaban que los americanos eran socios de los ingleses, y a Adoniram le metieron en la cárcel de la pena de muerte. Ann, que por aquel tiempo estaba embarazada de dos meses, se convirtió en prisionera en su propia casa. Con valentía suplicó con los oficiales del gobierno por la vida de su marido, y de manera secreta consiguió llevarles provisiones y comida a Adoniram y a sus compañeros de cárcel. Poco después de que naciera su hija, Adoniram se enfermó con la fiebre tropical. Con gran devoción Ann cuidó de él desde una pequeña choza cerca del portón de la prisión. Le obligaban a caminar descalzo más de 13 kilómetros por encima de arena y grava. Las plantas de sus pies eran ya carne viva, y ya estaba en el umbral de la muerte cuando llegó a Oungpen- le. Ann tomó a su hija y siguió a su marido. Consiguió que el carcelero y su familia le dejaran compartir una habitación, pero ella también enfermó seriamente con la viruela y la fiebre escarlata. Más tarde, Ann le dijo por carta a su hermano: "El meollo de mi malestar, consistía en la terrible incertidumbre de cuál sería nuestro fin. Lo que llenaba mis pensamientos es que mi marido moriría una muerte violenta; y que yo, evidentemente, me convertiría en una esclava,… Pero la consolación de la religión, en estas circunstancias de prueba, ¡ni fueron pocas ni pequeñas! Me enseñó a mirar más allá de este mundo, a aquel descanso, … donde Jesús reina y donde jamás entra la opresión". Cuando se firmó la paz entre Birmania y Gran Bretaña, Adoniram fue liberado y reunido con su esposa e hijita. Ann, no obstante, seguía muy débil. Murió de una fiebre el 24 de octubre de 1826. Su hija murió en el transcurso de los siguientes seis meses. Ann Hasseltine Judson fue la primera mujer misionera que partiera desde América; el relato de su amor constante hacia Cristo animó a muchas otras mujeres a que sirvieran a Cristo en el campo misionero. A pesar de que Adoniram sufriera tanto de parte de los birmanos, se quedó en Birmania para llevar el evangelio de Cristo a la gente. Después de 24 años completó la traducción entera de la Biblia al birmano. Y cuando murió en 1850, Birmania contaba con 63 iglesias con 163 misioneros y líderes birmanos. Extraído del Boletín “Castell i Baluard”. 1 Junio 2008

12.6.08

Who are the Dalits? - Proyecto Misionero en India



One of the more confusing mysteries of India is her caste system. The caste system has existed for more than 3,000 years. The Dalits are the lowest of the Indian caste system. In fact their status is so low that the word Dalit translates into Untouchable or Broken People.
A Dalit is not considered part of human society, but instead is considered something less than human. The Dalit generally perform the most menial and degrading jobs. Caste rules hold that Dalits pollute higher caste people with their presence. If higher caste Hindus touch an untouchable or even come within a Dalit’s shadow, they undergo rigorous series of cleansing rituals.
Approximately 250 million Indians (a full 25% of the population), are the Dalit. In a country where everybody is supposed to have equal rights and opportunities, one out of four people are condemned to be untouchable.
Although the Indian Constitution guarantees fundamental rights and freedoms for all Indians, Dalit are systematically abused. The Dalit are poor, deprived and are social outcasts. Their most basic needs of food, shelter, and safety are not fulfilled. They also cannot access decent education and employment. The systematic denial of their basic human rights results in a lack of education, food, healthcare, and economic opportunity, thereby keeping the Dalit in perpetual bondage to the upper castes.
Why do I share this information about the Dalits? The next HOPE Outreach will be in Mumbai, India. We will be reaching out to our oppressed and downtrodden sisters in this city of 13 million people. Our outreach will consist of Leadership Training, Women’s Conferences, and Impact Ministry.

We will be traveling to Mumbai in May to complete a discipleship/leadership training retreat for 100 Pastor’s wives and lay leaders. These women will be encouraged, taught, and equipped to build women’s ministry within their churches and communities.

October 20th-November 4th, 2008, we will be taking a team over to participate in the impact ministries as well as two large scale evangelical conferences. The impact ministries we have selected are the building and equipping of a vocational training center in the Kanjur slum. This slum has over 10,000 people living in it with a high Dalit population. Our 2nd impact ministry will be at the Kholpoli Nazarene Orphanage. We will be doing work on the orphanage building, providing bed, furniture, and much need building repairs. Not to mention loving on the children.

Si Ud. desea recibir mas informacion para saber como puede ser parte de HOPE , please email us at info@lonnavopat.com. o deje sus comentarios en este post. Necesitamos equipos de construccion, oracion, evangelismo, sanitarios y de soporte.